jueves, 15 de enero de 2015

COMO BAJAR EL ABDOMEN DESPUES DEL EMBARAZO

El abdomen después del parto: Por qué cambia y cómo tonificarlo

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Ejercicios en carreola o cochecito Ponte en forma con los paseos en la carreola.

¿Por qué todavía parezco embarazada?

Quizás te sorprenda mucho ver cómo quedó tu vientre después del nacimiento. Tu bebé ya nació, pero justo alrededor del ombligo te encuentras con un enorme globo, redondeado y flácido, que hace que parezcas que aún tienes seis meses de embarazo.

Muchas mujeres tienen también una línea oscura debajo del abdomen llamada línea nigra y una maraña de estrías, las cuales son en realidad pequeñas cicatrices producidas por el intenso estiramiento de la piel. Quienes tuvieron una cesárea deben lidiar también con cicatrices quirúrgicas.

Le lleva tiempo a tu cuerpo —y en especial a tu abdomen— recuperarse por completo del embarazo. Imagina que tu abdomen es como un globo, que se va inflando lentamente a medida que tu bebé crece. El nacimiento del bebé no revienta el globo pero hace que comience lentamente a perder aire. Pero no te preocupes: lo hará de manera constante.

A partir del momento en que nace tu bebé, los cambios hormonales hacen que la parte central de tu abdomen se desinfle y disminuya el tamaño hasta parecerse al estado previo al embarazo. Tu útero tarda unas cuatro semanas en contraerse a su tamaño normal.

Todas las células de tu cuerpo que se hincharon durante el embarazo empezarán a liberar líquido bajo la forma de orina, secreciones vaginales y transpiración. Y la grasa extra que acumulaste para alimentar al bebé empezará a quemarse (en especial si estás amamantando y haciendo ejercicio). Pero habrán de transcurrir algunas semanas hasta que percibas los resultados.

No obstante, las estrías y la línea nigra perdurarán por más tiempo. Sin embargo, las estrías se vuelven por lo general bastante menos evidentes en los seis a 12 meses posteriores al nacimiento. Su pigmentación va perdiendo coloración y normalmente se ponen más claras que la piel de alrededor (el color cambiará dependiendo del color de tu piel), pero su textura sigue igual.

El color oscuro de la línea nigra irá desapareciendo gradualmente en un año, aunque puede que no desaparezca por completo.

¿Cuánto tiempo le tomará a mi panza volver a su tamaño normal?

Todas hemos escuchado alguna vez historias de mamás recientes cuyas pancitas se ponen firmes y desinfladas inmediatamente después del parto. Si bien es verdad que esto ocurre, es poco común. A la mayoría de las mujeres les lleva meses deshacerse de la panza de embarazada, y en algunos casos nunca lo logran.

La paciencia es clave. Le llevó nueve meses a tu abdomen estirarse para alojar a un bebé en un embarazo a término, por lo cual parece razonable que necesite todo ese tiempo o aun más para recuperar la firmeza que tenía antes del embarazo.

La velocidad y el nivel de esta transición dependerá en gran medida del tamaño normal de tu cuerpo, de cuánto peso subiste durante el embarazo, de lo activa que eres y de tus genes. Las mujeres que subieron menos de 30 libras (13 kilos y medio) e hicieron ejercicio de forma habitual a lo largo del embarazo, que amamantan, y que han tenido solamente un niño es más probable que adelgacen de manera rápida.

Si no estás amamantando, necesitarás cuidar tus comidas para poder perder los kilos del embarazo. Necesitas menos calorías ahora que no estás embarazada. (Lee nuestros artículos: "Dieta para bajar de peso de manera saludable después del parto" y "Dieta para una mamá lactante saludable").

¿Qué puedo hacer para que mi estómago se vea mejor?

El amamantamiento ayuda, en especial en los primeros meses después del nacimiento. Las mujeres que amamantan queman calorías adicionales para elaborar la leche, por eso habitualmente pierden el peso del embarazo con más rapidez que las madres que no amamantan.

El amamantamiento también produce contracciones que ayudan a reducir el útero, haciendo de esto un ejercicio para todo el cuerpo. Pero muchas mamás que amamantan dicen que tienen dificultades para bajar las últimas 5 a 10 libras (o los últimos 2 a 4 kilos y medio aproximadamente).

Algunos especialistas sostienen que el cuerpo retiene estas provisiones extra de grasa para contribuir en la producción de leche. La ciencia no ha resuelto aún esta cuestión de forma definitiva.

El ejercicio también ayuda. Ya sea un paseo alrededor de la cuadra donde vives o una clase de yoga de posparto. La actividad física tonifica los músculos del estómago y quema calorías. Un régimen riguroso de ejercicios que incluya una sesión de aeróbicos y movimientos que se centren en el abdomen puede hacer maravillas.

Pero antes de empezar una rutina de ejercicios, debes estar segura de que tu cuerpo está preparado. (Averigua ocho formas de encontrar tiempo para hacer ejercicio después del parto).

En algunos casos se requiere más esfuerzo para encarar los aumentos de peso ocasionados por el embarazo. Una dieta baja en calorías puede ayudarte, pero concédele tiempo a la naturaleza y al ejercicio para que hagan el primer esfuerzo.

Espera al menos seis semanas (preferentemente varios meses, en particular si estás amamantando) antes de reducir calorías. Hacer dieta demasiado pronto después de dar a luz podría disminuir tu producción de leche y ocasionarte un mayor cansancio.

Y no sigas una dieta estricta: las mujeres necesitan un mínimo de 1.200 calorías diarias para mantenerse saludables, y la mayoría de las mujeres necesitan mucho más que eso —entre 1.800 y 2.200 calorías por día —para conservar su energía y buen humor. Para perder aproximadamente una libra (alrededor de medio kilo) por semana, tendrás que eliminar 500 calorías diarias, ya sea comiendo menos o incorporando más actividad física a tu rutina.

Si estás amamantando, la pérdida de más de un par de libras (o alrededor de 1 kilo) por semana puede generar la liberación de toxinas — normalmente almacenadas en la grasa de tu cuerpo — hacia el torrente sanguíneo, aumentando la cantidad de estos contaminantes que terminarán ingresando a tu leche. Por lo cual si estás perdiendo más de 2 libras por semana después de las primeras seis semanas, necesitarás asimilar más calorías.

Otros temas útiles:
10 trucos mágicos: cómo lucir delgada después del parto
Otras mamás se confiesan: Cómo queda tu cuerpo después del parto
Alimentación para una mamá lactante saludable


http://espanol.babycenter.com/a4200067/el-abdomen-despu%C3%A9s-del-parto-por-qu%C3%A9-cambia-y-c%C3%B3mo-tonificarlo#ixzz3OwuINfjh

jueves, 8 de enero de 2015

EMPIEZA YA

Deja las dietas, cambia tu estilo de vida y alimentación!
Publicado: 22/01/2013 10:31




Cambiaralimentacion

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Comer delicioso y sabroso, despierta uno de nuestros más preciados sentidos, pero una cosa es comer, otra es alimentarse y otra darle gusto sin rienda suelta al cuerpo con los manjares. La próxima vez que vayas a comer, disfruta; sin embargo no olvides que nuestro cuerpo es algo así como un templo, un recipiente en el que reside un alma y aunque se desgastará y lo abandonaremos, esto no quiere decir que debemos maltratarlo o descuidarlo.
Así como tener buenos pensamientos, acciones y palabras cuenta para llevar una vida más plena, así también, nuestro cuerpo -que es una gran máquina perfecta y compleja viviente- entre menos excesos tenga funcionará de una manera más adecuada y será todavía más placentera nuestra experiencia humana.
Más allá de tener a las modelos que vemos en revistas, programas de televisión y anuncios como un patrón anhelado a seguir, debemos detenernos y pensar qué es bueno para nosotros, qué debemos evitar y cómo fortalecer y mantener ese gran traje saludable. Cuida de tu cuerpo. Es el único lugar donde tienes que vivir.
Todos en algún momento caemos en el afán de estar delgados por vanidad y no me digan que no. El detalle es que casi nunca consideramos estar en forma por nuestra salud, para sentirnos bien, funcionar mejor. Desde niño fui gordito, bueno, en mi época a eso le llamaba un "niño sano". Si estabas rellenito y rebosante entonces eras "saludable". Gracias a la vida hoy sabemos que la gordura no es saludable y conocemos muy bien todas las posibles enfermedades y riesgos que corremos cuando estamos pasaditos de peso. También sabemos que estar delgado tampoco es sinónimo de salud, porque podemos estar desnutridos; como vemos, todo nos lleva a saber alimentarnos.
Obviamente, siempre queremos que todo sea rápido y tomar una pastilla o algo que nos haga el milagrito y amanezcamos con el cuerpo de Barbie o Ken. Pero no es así y es cuando vemos la risa llorar. Recurrimos a cientos de productos milagrosos que anuncian en la televisión y vemos a las señoras con unos zapatos que supuestamente les ayudarán a bajar de peso, pero comiéndose sus taquitos en la esquina. (¡Óigame noooo!) O bien, compramos máquinas que terminan de adorno en el patio o quitando espacio en la casa; así como pastillas y cantidad de cosas que al final nos damos cuenta que no son más que falsas promesas.
Yo te pregunto: ¿Comes para vivir o vives para comer? Si has notado que tu ropa te queda muy apretada, es momento de implementar estrategias para reducir el peso, no te dejes engordar más. Si quieres perder peso olvídate de las "dietas de hambre", tan solo es cuestión de adoptar nuevos hábitos que incluyan alimentación y ejercicio, de crear un nuevo estilo de vida. El cambio de peso no es lo que necesitas, sino uno de estilo de vida y alimentación. En la actualidad, muchos expertos están ahora de acuerdo en que hacer dieta puede, en realidad, hacer que engordes. Ya ves que lo que fácil se va, fácil regresa, así que la cosa es aprender a alimentarnos, no solo comer por comer.
Luego de haber probado decenas de cremas reductoras, cientos de piquetes en mi abdomen, las ampollas de alcachofa, la faja que te hace sudar, aparatos, técnicas y hasta pastillas medicadas para bajar de peso, entendí que la única manera de bajar y mantenerse es aprendiendo a comer y hacer ejercicio. No hay más. Porque aunque por años hice ejercicio y literalmente dejaba mi alma en las máquinas, al no saber bien siempre estaba arriba de mi peso para mi estatura y edad.
La gracia es no matarse de hambre, saber cuántas veces al día debemos comer y qué se puede comer, me refiero a la mezcla de alimentos, que es por lo general en donde radica el mal, ya que mezclamos varias cosas de las mismas y de ahí pues que el cuerpo acumule en grasa esos alimentos.
Si tan solo hubiera querido entender eso hace tantos años atrás, me hubiera ahorrado mi buen dinero, el sacrificarme a dejar de comer cosas que me gustaban y años de estar subiendo y bajando de peso constantemente.
Es por eso que hoy, independientemente de algunos casos cuyo peso es producto de algún padecimiento, te comparto, como coach, algunos pasos que debes considerar para lograr cambiar tu estilo de vida con una buena alimentación y ejercicio. No te puedo dar consejos específicos sobre nutrientes porque no es mi campo, (para eso te recomiendo seguir en twitter a Alejandro Chabán, @alejandrochaban, quien tiene un sinfín de atinados consejos sobre el tema) pero sí te puedo decir cómo empujarte y mantenerte hacia el peso que siempre has deseado.
¿Cómo lograr cambiar tu estilo de vida a uno saludable? Considera lo siguiente:
dentifica de primero la causa. Siempre hay una detrás del porqué las personas comen más de lo que deben. Es importante diferenciar si se trata de hambre emocional o hambre física. Una de las principales causas de obesidad es comer porque estamos aburridos, deprimidos, tristes o nerviosos. Si tú comes por cuestiones emocionales, tu cuerpo nunca se sentirá satisfecho, siempre va a encontrar "consuelo" en la comida. ¡Aguas!
Identifica cuáles son los momentos y las circunstancias en las que experimentas hambre o ansiedad. Si hay algunas conductas o comportamientos que te llevan a comer compulsivamente sin hambre o simplemente por costumbre. Y crea algunas reglas para que cuando esto suceda tu puedas salir bien librad@, sin caer en la tentación.
En una sesión de coaching, una chica que era muy guapa y había tenido siempre un buen cuerpo, se preguntaba por qué se había descuidado tanto y en un abrir y cerrar de ojos la balanza confirmaba lo que el espejo: el sobrepeso. El caso es que luego de varias sesiones ella descubrió que siempre, desde niña, todos sus familiares, incluyendo a sus padres, le dedicaban elogios y piropos a ella --por ser como una princesita salida de un cuento de Disney-- y a su hermano lo hacían a un lado, casi era como si no existiera. Después de varias sesiones ella llegó a descubrir y aceptar que había engorado porque ya no quería tener la atención de toda la familia para que así quisieran a su hermano, por eso ella se hacía daño comiendo, pero no era consciente de esto. Increíble pero cierto. Muchas veces la obesidad es el reflejo de grandes carencias emocionales, sentimentales, autoestima y demás; entonces hay que sanar esas situaciones y paralelamente trabajar la pérdida de peso. Si necesitas ayuda para descubrir esta causa, deja que un profesional en coaching o en otra terapia te ayude. Además, un coach te ayudará a ganar el control y responsabilidad sobre tu salud.
Aprende y haz ajustes. Para que esto suceda debe existir una conciencia real de que deseas sentirte mejor y como consecuencia te verás mejor. El cuerpo es como recipiente al cual le puedes echar agua pura y cristalina o cualquier cosa y entonces esa agua se ensuciará y traerá consecuencias al organismo. Si tienes esa conciencia de que no viniste a esta vida a dedicarse a maltratar tu traje, que debes mantenerlo en buenas condiciones y que debes nutrirlo, no comer por comer, entonces buscarás un profesional de la nutrición que te establezca un programa de pérdida de peso por objetivos específicos, el cual irás logrando cada semana o de semana por medio, con metas reales. No pretendas bajar 15 kilos en 5 días. Hay que aterrizar y ser honestos con nosotros mismos y saber que todo toma tiempo, así como que todo, afortunadamente, es posible.
El especialista te dirá cual es el rango de peso en el que debes estar, déjale saber deseas aprender a comer, en vez de utilizar la palabra dieta. La dieta es para un período y puede funcionar por un tiempo pero como el cuerpo tiene memoria querrá volver a las andadas y será muy fácil que usted se resbale de nuevo sin querer queriendo. Ten claro que las dietas de hambre no funcionan. El cuerpo se acostumbra y, al dejarlas, se produce el efecto rebote, recuperando el peso.
Diviértete camino a tu meta. Por ejemplo, si no te gusta un alimento, trata nuevas formas de prepararlo o intenta con otros que tengan las mismas propiedades nutritivas.
Cuando te pase por la mente de abandonar tu misión, pregúntate para qué deseas perder peso y mejorar tu relación con el ejercicio, piensa en: "quiero tener mejor condición física y lucir bien", "quiero tener mejor energía", "elijo estar saludable", "quiero que la ropa se adapte a mi correctamente y verme bien". Estas respuestas te darán la motivación e impulso para continuar.
Pregúntate siempre qué pasará si no haces los cambios necesarios, piensa en los riegos, en las posibles enfermedades, las consecuencias en tu vida, para con tu trabajo, con los seres queridos. Haz una lista a conciencia. Y además piensa en todas las ventajas que obtendrás si llegas a la meta y te mantienes.
Cuando vayas al supermercado, evita rondar los pasillos en donde sabes que hay tentaciones. La sociedad tiene los valores invertidos: preferimos comprar cosas que no necesitamos a invertirlo en alimentos valiosos nutricionalmente. Recuerda se trata de alimentarnos, que hacer que nuestro organismo mejore y no de comer por comer.
Déjale saber a tu nutricionista qué es lo que comes, qué no comes, qué no te gusta y qué deseas que no te suprima de tu alimentación, quizás habrá que limitarse un poco por algunas semanas, pero luego, cada cierto tiempo podrás comer eso que tanto te gusta. La idea es disfrutar, no sufrir.
Si aprendes a comer, será más fácil porque entonces tus hábitos alimenticios cambian y puedes comer de todo, pero balanceado, sabiendo qué evitar y qué sería mejor suprimir del todo.
Recuerda que cuando hacemos todo porque queremos es más fácil que cuando nos obligan. Debes desear sentirme mejor y alimentar a su organismo para nutrirle no solamente para darle gusto de comer todo lo que se le ponga por delante y le llame la atención.
Los planes alimentarios deben ser personalizados. Eres único o única y lo que funcione a tu hermana, prima, sobrina o abuela no es lo mismo que funciona en ti.
Cuando estés en el programa de adelgazamiento no tengas tentaciones en tu casa. Las papas fritas, refrescos gaseoso, galletas, dulces, postres no te ayudan.
No comas cuando no tienes hambre, es muy sencillo decir: "no, gracias, no me apetece...".
Si un día te excedes con la comida, no hay problema. Compénsalo con un poco más de ejercicio los días siguientes. Y claro está, por ejemplo, a la hora de la comida o almuerzo, si te excediste, trata de que lo que comes en la noche sea mucho más ligero.
Aprende a escuchar a tus amigos y a los cómplices. Convierte a los cómplices en amigos. Los cómplices son los que te dicen: "pero si solo es por hoy, nada te va a pasar, cómetelo". Claro, ellos no respetan su cuerpo y tú, a partir de ahora, sí. Entonces, ve a comer con tus amigos, que te dirían algo así: "cenaremos acá porque tienen de lo que puedes comer y te queremos ver saludable y rebosante de alegría con tu nueva figura".
No tengo que ser experto en nutrición para decirte que si lo que pretendes es adelgazar, debes disminuir el consumo de harinas refinadas, postres, golosinas y azúcar, especialmente en la noche.
Si quieres tener una vida saludable y retrasar el envejecimiento realiza, además de una alimentación inteligente, harás ejercicio regularmente. Elimina los pretextos que por el trabajo o el tiempo no puedes ejercitarte, reajusta los horarios, levántate más temprano, compra una aplicación y tenla en tu tableta, celular o computadora y haz ejercicio en casa, pero hazlo. Si el ejercicio aún no forma parte de tu estilo de vida, empieza hoy mismo. Sólo se necesitan 3 semanas para que se convierta en un hábito. Además, el ejercicio moderado puede aumentar hasta en 4-5 años las expectativas de vida.
Elige bien a los profesionales que te ayudarán en tu proceso. Alguien congruente que con lo que dice y hace, que te motive. ¿Qué tal ir a donde un especialista en nutrición que tiene unas cuantas libras de más o un entrenador que no tiene un cuerpo atlético y está pasado de peso? Se trata de motivarse, y aunque no debemos compararnos, el saber que nuestros guías tienen una buena apariencia cuenta, créamelo.
Lleva un control de tus logros semanales y recuerda que si te sientes motivado y con una actitud positiva, te resultará más fácil alcanzar tus objetivos para perder peso. Busca motivarte, cuando hayas bajado de peso darte un premio, pero no un postre o comida, sino algo que tú deseas y que te mereces por haber logrado una meta.
Pregúntale a tu experto en nutrición porque sé que los alimentos, cuando se cocinan, pierden nutrientes. Por eso necesitamos comer algunos alimentos crudos a diario.
Aprender a comer es realizar al menos 5 comidas al día, incluyendo frutas y verduras. Esto acelera el metabolismo y es mejor que comérselo todo en una sola sentada.
¡Adelante! Solo da el primer paso, es para beneficio de tu salud. La calidad de tu vida depende de tus hábitos. Sustituye tus hábitos malos y evitarás consecuencias no deseadas.
Adelgazar es una tarea sencilla cuando sabes que es mejor combinar un poco de ejercicio con una buena alimentación.
¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar la vida!
Y este 2013, ¡a Vivir, gente! VIVIR.